¿En qué se diferencia un jamón ibérico de un jamón serrano?

A todos nos gusta un buen jamón, y sabemos que hay muchos “chanchullos” a la hora de denominar si es o no ibérico. Por eso, como en La Vida Es Bella solo ofrecemos los mejores productos, os traemos una lista de cómo diferenciar el jamón serrano del ibérico.

Jamón Serrano:

  1. Naturaleza: el jamón serrano proviene de un cerdo blanco. Su cría se realiza de manera extensiva o crecen en un establo. Su alimentación es a base de pienso y su forma de elaboración es la que todos conocemos: salazón, secado y maduración.
  2. Clasificación: existen dos denominaciones de origen, la del Jamón de Teruel y Jamón de Trévelez. Y se presentan tres calidades definidas en función de su proceso de elaboración: jamón bodega (9-12 meses de curación), jamón Reserva (12-15) y jamón Gran Reserva (más de 15 meses de curación).
  3. Cualidades: la carne es bastante magra y tiene un color rosáceo homogéneo. Posee menos calorías y menos grasa que el jamón ibérico, pero también contiene menos proteínas de calidad. A su vez, es algo más salado ya que tiene un porcentaje alto de sodio.

Jamón Ibérico:

  1. Naturaleza: procede de la raza ibérica, patrimonio exclusivo español y zara autóctona de nuestro país. Se alimenta de piensos ricos en ácidos oléicos y cereales. Durante la alimentación en la dehesa (de octubre a marzo) se alimentan de bellotas, hierbas y lo que encuentran en el campo. Su elaboración es: salazón, asentamiento, lavado, secado, maduración y envejecimiento.

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