¿Qué son los probióticos y los prebióticos?

Todos sabemos, o hemos oído hablar, de los beneficios que nos aportan los prebióticos y probióticos a nuestra salud, en concreto a la salud intestinal. Seguramente, a la mayoría os suene de algún anuncio de yogures que incluyen prebióticos y probióticos con motivo de ayudar al tránsito intestinal. Lo que pocos saben es que estas sustancias saludables las podemos encontrar en nuestra alimentación diaria.

Los probióticos podríamos definirlos como “microorganismos vivos que permanecen activos en el intestino en una cantidad suficiente como para crear la microbiota intestinal y tener un efecto beneficioso en nuestro sistema inmune que nos va a proteger frente a enfermedades”, según los expertos. Y, por otro lado, “los prebióticos son alimentos funcionales que ayudan a la estimulación y al crecimiento de bacterias saludables en los intestinos”.

Pues bien, hoy vamos a ver en qué alimentos se encuentran estas bacterias tan beneficiosas para nosotros. Los prebióticos se encuentran fundamentalmente en los productos fermentados como el yogurt, el kéfir o el chucrut (un tipo de col fermentada). Estos alimentos contribuyen a crear un correcto equilibrio en la microbiota intestinal. Los expertos añaden que es suficiente con tomar cada día un yogurt natural entero, un kéfir o añadir un poco de chucrut en la ensalada para obtener estos beneficios.

También existen suplementos de probióticos en las farmacias y que se pueden comprar sin receta médica, pero es importante que sean prescritos y supervisados por un profesional.

Por otro lado, los alimentos en los que podemos encontrar sustancias probióticas son las frutas, las verduras, los cereales integrales y las legumbres. Por lo que si basamos nuestra alimentación en consumir las cinco raciones de fruta y verduras recomendadas, las legumbres como aporte de proteína vegetal, al menos dos o tres días por semana y cereales integrales, lo que estamos haciendo es estimulando que estas bacterias probióticas pueden ejercer su actividad y crecimiento.

También están las féculas (como la patata o el boniato) que tienen un efecto probiótico muy bueno sobre nuestro organismo, pero debemos comerlo en frío después de haberlo cocinado. Durante el proceso de enfriamiento es cuando se produce una sustancia que se llama almidón resistente y que es la que tiene ese efecto.

Así mismo, nutricionistas expertos informan que seguir una dieta mediterránea rica en prebióticos, con alimentos como la alcachofa, achicoria, cebolla, ajo, espárragos, cereales integrales y semillas, entre otras medidas, ayuda a los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal a mejorar la diversidad de su microbiota intestinal y a estabilizar su condición.

Ya que sabemos que estas bacterias podemos encontrarlas en nuestra alimentación diaria, debemos saber que conseguiremos beneficiarnos de ellas gracias a una alimentación equilibrada, sobre todo si nos basamos en una dieta tan buena como la dieta mediterránea. En La Vida es Bella contamos con todo tipo de alimentos variados, frescos y saludables para que puedas seguir disfrutando de la vida con una alimentación equilibrada.

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